Hace tiempo que quiero contaros mi maravillosa experiencia en la pasada edición de la Feria de Bodas de Valladolid.
Tras meses de nervios y preparativos en los que me dediqué en cuerpo y alma a elegir cuidadosamente el mobiliario, las telas que cubrirían las paredes para hacer del espacio un lugar acogedor, el laboratorio nuevo, el taller de encuadernación, las fotografías, los marcos, no podía parar de pensar…”¿lograré que la gente se sienta feliz en mi pequeño saloncito vintage?, ¿les gustará el trabajo?, ¿confiarán en mi para el día más importante de sus vidas?…”
Llegado el esperado estreno, no fui consciente de la grata aceptación que todo el proyecto tuvo por parte de las innumerables parejas que al stand se acercaron. Cuánta amabilidad encontré en los comentarios sobre mi trabajo, cuánta carita de sorpresa, cuántas sonrisas, cuánta gratitud…
Durante semanas, había estado buscando un laboratorio nuevo que me permitiera mostrar mi trabajo en papel de fibra de algodón, pues no entiendía hacerlo de otro modo y diseñando con mi encuadernadora los bonitos álbumes, eligiendo las telas, produciendo cada uno de una forma única y especial.
Transcurridos casi 2 meses desde la Feria, no puedo sentirme más feliz con los resultados del evento. La gran acogida que el trabajo ha obtenido ha sido espectacular. Tengo tanto que agradecerle a toda la gente que ha estado a mi alrededor, ayudándome, apoyándome de la mejor manera posible y siempre desde el cariño.
Gracias, gracias a todos, sin duda alguna, repetiré la experiencia.
Os dejo con algunas fotografías del stand y de los delicados álbumes que allí presenté.
Un Abrazo!












































































































































































































































